

En zonas cercanas a mi localidad y en el vecino Parque Natural de Cornalvo, realizo desde hace bastantes años el seguimiento de la población de aves en un par de zonas concretas que visito regularmente con el fin de establecer el estatus de las diferentes especies que usan el lugar.
Tan solo en una ocasión anterior había podido entrever (mas bien oír) el canto de la Curruca mirlona (Sylvia hortensis) y no había vuelto a oírla ni verla hasta mediados del mes de mayo cuando la localicé (y fotografié) bajando a beber a uno de los puntos de agua que hay en el lugar.
Días mas tarde comprobé que varios individuos más usaban otra pequeña charca no muy alejada de esta y fue cuando decidí ponerme a intentar fotografiar a esta especie que me había dejado prendado de su mirada desde el momento que la pude ver a escasos metros de distancia.
Para buscarla (al menos en Extremadura) debéis hacerlo en medios forestales de carácter mediterráneo y generalmente aclarados y expuestos a la insolación (dehesas de encinas, alcornocales, olivares, melojares y zonas de arbustos desarrollados) . (Catálogo Regional de Especies Amenazadas de Extremadura. Fauna II / Clase AVES. Junta de Extremadura).
A continuación indico algunos puntos que tras mi experiencia con esta especie me han ayudado a poder hacerle algunas decenas de fotos:
1º. Empecé haciéndole un seguimiento de cuales eran los lugares concretos y habituales por donde el ave bajaba a la charca. A distancia y con prismáticos, enseguida los encontré.
2º. Le instalé un “bulto” en las inmediaciones para que el ave se fuera habituando al nuevo elemento y así el día de la sesión, al instalar el hide, el ave no recelara.
3º. Le puse un posadero adecuado y accesible para que le apeteciera usarlo de camino al agua, teniendo presente que los fondos quedaran alejados y difuminados lo máximo posible (es cuestión de gustos pero a mi particularmente es como me gustan sin descartar tener otros fondos para reflejar el ambiente o habitad donde se encuentra el ave ).
4º. Hay que estar dispuesto a aguantar muchas horas dentro del hide y en horas de máxima calor pues esta especie a diferencia de otras currucas, tiene como picos de actividad las horas centrales del día y visita el bebedero a intervalos muy largos, siendo lo normal que transcurra 1 hora aproximadamente entre entradas, eso si, si el lugar es visitado por varios ejemplares el tiempo de espera se acorta y se hace más amena la espera.
y 5º. Si las currucas en general son rápidas en sus movimientos, ¡¡esta lo es el doble!!, suele entrar como una exhalación a beber y si no fuera por su gran tamaño que ayuda a mantenerle el punto de enfoque encima sería aún más complicada de meterla dentro del encuadre.
Y ahora unas fotillos del making off: (fotografías realizadas con el Nokia 5800)
Como veis se trata de un alcornocal con algo de monte bajo y justo enfrente del hide (a la derecha en la primera foto y en primer plano en la siguiente) podéis ver los diferentes posaderos que la mirlona usa para acceder al agua, cuando bebía no quedaba a la vista y había que aprovechar cuando usaba las perchas para bajar al agua o para irse a las copas de los árboles.
Fundamental estar bien camuflado pues la mirlona es muy recelosa y en las primeras sesiones usaba una red mimética para desdibujar la forma del hide (foto izquierda). A primera hora a los posaderos les daba el sol pero durante el mediodía pasaba a usar flashes para rellenar las duras sombras que se formaban sobre las perchas (foto centro). Carbonero quitándole protagonismo a la mirlona visto a través del modo LiveView de la cámara (foto derecha).
Así viajó el Citroën AX naturephotographer, alias “palomino” en una de las sesiones en las que invité a dos buenos amigos a fotografiar a la mirlona (foto izquierda). Aquí los vemos a primera hora de la mañana preparando el tinglado, Rubén Mtz. Fraga a la izquierda y David Gamez a la derecha agachado (foto centro). Ultimando los detalles de iluminación y escenario antes de meternos en los hides (foto derecha).
* Indicar que no hubo suerte en esta sesión, la curruca pasó muy rápida por los posaderos y no fue posible pillarla, tan solo David consiguió una foto de un palo desenfocado con una curruca detrás. Tranquilos compañeros, que habrá más oportunidades.
Nada más por mi parte, espero que estas líneas e imágenes os sirvan para poder llevaros al visor de vuestras cámaras a este fantasma de nuestros campos.













